Es la primera pregunta que nos hace casi todo el mundo, y la respuesta honesta es: depende. No porque queramos escurrir el bulto, sino porque un modelo 3D no es un producto de catálogo con un precio fijo, sino un trabajo a medida donde intervienen varios factores. Aquí te explicamos cuáles son, para que cuando pidas presupuesto sepas exactamente qué información nos ayuda a darte un número realista desde el primer momento.
1. La complejidad de la pieza
No es lo mismo modelar un objeto simple con formas geométricas limpias que un personaje orgánico con anatomía detallada, ropa con pliegues, pelo o texturas complejas. Cuantos más detalles y elementos únicos tenga tu idea, más horas de trabajo requiere, y eso se refleja en el precio.
2. El uso final del modelo
Un modelo pensado para imprimir en 3D necesita una geometría sólida, sin errores y optimizada para impresión. Un modelo para videojuego o animación, en cambio, necesita una topología limpia y a veces texturizado UV. Cada uso tiene sus propias exigencias técnicas, así que cuéntanos siempre para qué lo necesitas.
3. El tamaño y la escala
Piezas grandes o que se imprimen en varias partes implican más trabajo de planificación, ensamblaje y acabado que una pieza pequeña de escritorio.
4. Las referencias que nos aportas
Cuantas más referencias claras (fotos, bocetos, ejemplos similares) nos des, menos tiempo necesitamos para interpretar tu idea y menos revisiones hacen falta después.
5. El número de revisiones
En todos nuestros proyectos incluimos varias rondas de ajustes para que el resultado encaje contigo, pero cambios muy grandes a mitad de proceso sí pueden afectar al tiempo y al coste final.
Nuestro compromiso: precios claros, sin sorpresas
Preferimos revisar tu idea y darte un presupuesto ajustado a lo que realmente necesitas, explicándote desde el principio de qué depende cada coste. Así sabes en todo momento en qué se traduce tu inversión.
¿Tienes una idea en mente? Cuéntanosla y te decimos cuánto costaría y cuánto tardaríamos en tenerla lista.